Más allá de la Piedra

Exhibición en Comal Oculto

Imaginar cómo fueron concebidas estas piezas me emociona. No tenían un archivo infinito de referencias. Su proceso creativo nacía de observar el mundo que los rodeaba y de transformar esas observaciones en símbolos.

San Miguel Chapultepec, CDMX
Agosto 2026

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Pienso, por ejemplo, en el mono de obsidiana. Si lo buscas, verás que aquello que sostiene sobre su cabeza es, su cola, que al mismo tiempo forma el borde del vaso. Es un solo gesto que representa varias cosas a la vez.

Estas piezas me enseñaron a reconocer una forma de pensar que sigue viva.

Esta serie reúne cinco ilustraciones de algunas de las piezas
robadas del Museo de Antropología en el invierno de 1985.

Lo que me llevó a dibujarlas no fue únicamente su valor histórico o estético,
sino algo menos evidente: la forma de pensar que revelan.

Cuando veo estas piezas, veo inteligencia, ingenio y una sorprendente capacidad para expresar ideas complejas con muy poco.
No intentan reproducir cada detalle; parecen buscar aquello que
es esencial y comunicar una idea.

Quizá la belleza de estas piezas no está solo en lo que son, sino en la forma de pensamiento que revelan.

Una forma de pensar que todavía vive en nosotros y que podemos seguir desarrollando.

A partir de ahí busco dónde aparece esa misma forma de pensar en nuestra vida cotidiana.

Entonces eso me hace pensar que además de heredar objetos, también heredamos maneras de observar, de relacionar ideas y de expresar lo esencial con claridad.

Leamos la belleza de nuestra cultura como las habilidades que podemos seguir desarrollando en nosotros.

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